El desafío era dejar la timidez de lado y hacer una sesión preboda en medio de la gente, el bullicio, las frutas, las verduras y los colores de La Vega.

Comenzamos un domingo muy temprano en el patio de los camiones, luego recorrimos los pasillos y en medio de nuestra cultura popular las fotos fluyeron solas. Marion y Nacho se robaron todas las miradas, recibieron piropos, aplausos y sonrisas cómplices de ese chileno alegre que se hace parte de la alegría de unos novios que no conoce, pero que saluda y felicita como si conociera de toda la vida.